sábado, 17 de agosto de 2013

Gervasio Puerta, el hombre que todos los días luchó





 
 
“La derrota nunca hizo mella en mis ganas de luchar”

Hay personas que para entenderlas, basta con tenerlas sentadas enfrente. Son miradas que con su serenidad explican sin palabras toda una filosofía de vida y la forma en la que su trayectoria se convirtió en una pieza clave para cambiar el rumbo de nuestra historia. Gervasio Puerta era así… pura historia, y pura humanidad. La imagen de la libertad y la vista alzada al frente. Una de las personas más auténticas con las que he compartido café.
Cuenta que a lo largo de su vida mintió alguna vez; la primera con 15 años , cuando se alistó en el bando republicano para pelear contra el ejército de Franco . Dos años después era huérfano de guerra, y teniente. Su lucha duró hasta hace dos días, cuando un cáncer puso el punto final a una vida llena de batallas.
Hoy me ha sorprendido la noticia en una esquina de un periódico digital, y recordé las palabras que me dijo la última vez que nos vimos "somos olvidados de vida y de muerte, somos aquellos que nunca tuvimos la ocasión de explicar cómo vivimos nuestra propia historia". Y saber que en cierto modo tenía razón,  me puso triste.
 
Gervasio era un animal de libertad más allá de las fronteras. Recluido en los campos de concentración de españoles en Francia tras la derrota de la Guerra Civil, se unió al ejército francés para luchar contra Hitler durante la II Guerra Mundial. Nunca se declaró vencido frente a la Dictadura, y en el exilio organizó grupos de españoles para una rebelión internacional contra Franco. Puerta, como Carrillo, regresó con ganas a la clandestinidad española para reorganizar la resistencia desde dentro y comenzó así una de las batallas más fuertes de su vida, la penitenciaria, donde escribió algunos de los pasajes más importantes del antifranquismo en hojas de papel de fumar. Para él fue la época más dura de su vida, aunque dicen quienes lo compartieron, que su espíritu fuerte no se vino un solo día abajo. “La cárcel es lo más duro que yo he vivido, hombres perdiendo la razón en una celda sabiendo que la vida se te escapa sin que puedas hacer nada, sin ninguna alternativa. La guerra es terrible pero te permite actuar, avanzar, confiar, creer…la cárcel es la mayor tortura a la que se puede someter el hombre, la falta de libertad, la perdida de uno mismo como persona”.
 
Cuando le conocí, Marcos Ana le miraba desde el asiento de al lado con la admiración y el compromiso de quien presencia un retrato vivo de la historia. Gervasio presidió durante más de veinte años la Asociación de Ex Presos y Represaliados Políticos Antifranquistas. También colaboró con la Asociación de Brigadas Internacionales de 1990 y con la AABI. Organizaciones que ahora despiden a uno de sus mejores tenientes.
Toda su vida ha sido una oda a la verdad y a la entrega. Fiel a sus ideas sobre que el ser humano es aquel que vive para entregarse a los demás, su cuerpo no será despedido con honores, sino que ayer mismo fue entregado a la Complutense de Madrid para que la ciencia investigue con él. Su último regalo a la humanidad para que incluso después de morir siga viva su valentía después de su última batalla.
 
¡Hasta siempre, camarada Rubio! 


 

sábado, 27 de julio de 2013

Historia de una abertzale: "El día que no fui de ETA"


 



 
Hay entrevistas que se guardan en la recámara y que nunca se olvidan, porque incluso sin tener muy claros los motivos, descubres que han supuesto un antes y un después en la historia de tu aprendizaje. Hoy, sin buscarla, me encontré con el borrador de una de ellas. A lo largo de mi vida, por múltiples razones, he tenido ocasión de hablar con muchas personas vinculadas al conflicto vasco e incluso en más de una ocasión he mantenido encuentros con ex miembros de la banda terrorista ETA. No es extraño, pasé más de cuatro años de mi vida frecuentando las cárceles de España. Y sin embargo, al pensar en el País Vasco la recuerdo siempre a ella...que me explicó tantas cosas y me dejó una herencia inconfesable que ni con todas las palabras del mundo se podría  transcribir aquí....


Tiene 45 años. Nació en el País Vasco y ha pasado la mayor parte de su vida en Madrid. Su vida transcurre en una familia normal… Madre y esposa, hija y hermana, vecina y compañera… nunca habla a los suyos de su pasado, de sus ideas, de su futuro. Simplemente, porque considera que la política es algo íntimo, y que por rebeldía ya no quiere defenderse más. Qué cada uno piense lo que le interese. Ella es sociable, divertida, curiosa… lleva una vida casi rutinaria y es abertzale aunque no comulga con las estrategias de ETA. El resto, lo resume en pocas palabras pero lo deja bien claro.

Llevo toda la vida explicando que no soy etarra, que no creo en la muerte como opción política, que no defiendo la violencia… Pero también llevo toda la vida silenciada, teniendo que ocultar mis ideas, pasando miedo cuando voy por la calle, atemorizada por la extrema derecha sólo porque nací en el País Vasco… pero también por gente que se supone más moderada que la extrema derecha”.

Su historia comienza hace varias décadas, cuando el primer Ministro del Interior de Felipe González ofrece a quienes den el nombre de un etarra un millón de pesetas por delatarles. Ella y su familia vivía en Madrid por aquel entonces, pero unos vecinos vieron la ocasión perfecta de mejorar su calidad de vida, y apostaron su cabeza. “Creo que mi familia y yo eran los únicos vascos que conocían… y la cantidad de dinero era muy tentadora”. Desde entonces, arrancó su infierno personal, que duró más de dos décadas.

“Hasta entonces nunca me había interesado la política… me interesaba la literatura, el cine, las historias humanas… pero la política siempre me había parecido algo lejano al pueblo, algo frío… y todavía me lo parece. Yo no tengo una ideología política, ni siquiera ahora, tengo una ideología del corazón y eso es lo que defiendo, mis sentimientos. Creo que el pueblo vasco ha sido torturado, atemorizado, condenado, criticado, masacrado por ser vascos… porque convivían cerca de ETA, porque a costa de usar el nombre de una banda terrorista muchos violentos sin ideología ni identidad se subieron al carro… muchos ni siquiera eran vascos… pero querían destacarse por algo, y se sumaron a la banda como podían haberse unido a los ultrasur, los boixos nois, los antifascistas, las bandas radicales en cualquier sentido… es gente sin cultura, sin intereses, sin expectativas… que buscan un lugar para destacar y sentirse especiales…
 
-          ¿Qué la convierte en Abertzale?

Mis raíces, mi herencia, mi cultura, mi idioma, mi literatura… pero sobre todo, una inmensa e injusta represión. Una tortura silenciada durante décadas.
-          ¿Ha sentido miedo?

Mucho, muchísimo, cada día. Miedo a las personas que me pinchaban el teléfono, a las que me seguían por la calle, a las que me habían denunciado injustamente a cambio de dinero, miedo al qué dirán… y un miedo atroz a que cambian las tornas… a qué mañana llegue al poder la extrema derecha y mis hijas estén registradas en la memoria del estado como niñas vascas. Tengo un íntimo amigo de derechas que me ha jurado que si las cosas se tuercen… sacará a mis hijos de España. Siento impotencia. Siento miedo. Siento rabia. Y siento silencio… que es uno de los vacíos más inmensos que pueden torturarte.
 -          ¿Por qué el fin de ETA ahora?

Puede haber mucho de cosas pequeñas, de detalles, pero mi opinión es que no es una gestión del Gobierno, ni una falta de financiación,  ni un cambio de opinión, ni un desgaste… mi opinión es que el pueblo vasco va venciendo barreras y ha rechazado a la banda, y eso ellos lo notan. Ya se ha dicho no al impuesto revolucionario, a las manifestaciones en la calle, al apoyo público… ETA sabe que los vascos no queremos más violencia sin sentido, que no queremos seguir estando en el punto de mira del estado solo porque ellos nos colocan ahí, frente a la opinión pública…
 -          ¿Nunca van a enterrar vascos y españoles el rencor? Si seguimos haciendo un ojo por ojo…

Creo que ya se está haciendo. Creo que la sociedad vasca del 2011 en adelante no tiene nada que ver con la de la transición, con la de hace veinte años… El pueblo vasco estaba muy rebotado, muy enfrentado, muy dolido… ahora empieza a enterrar armas, a cerrar heridas, a querer olvidar… Realmente pienso que el pueblo –no los locos que sólo quieren sentirse fuertes-, la gente de verdad quiere luchar ya por la paz, por la dignidad de su pueblo, por reescribir una nueva página en la historia… Y la única forma de hacerlo es a través de la democracia, en las urnas.

-          ¿Votar a quienes han apoyado a ETA o quienes formaban parte de ella, le parece digno?

Me da igual si es digno o no en realidad, lo que importa es el único camino que nos queda. Queremos la paz, queremos limpiar la memoria del País Vasco, queremos que aunque sea a través de un embudo los violentos vayan entendiendo que la política no es la guerra, no es la muerte… es la palabra. Y repito, no hablo de los violentos que hacen pintadas… hablo de la gente que realmente era un peligro porque tenía la trayectoria de ETA dentro de sus cabezas, dentro de sus ideas.
 -          ¿Y en qué momento decide que no puede hablar de sus ideas en público?     ¿Qué sucede cuando dice a la gente cómo piensa?

Solo quiero que sepa una cosa. Nunca más voy a volver a hablar de este tema. Aquí se termina esta tertulia. He sufrido mucho tiempo por ser vasca, porque es injusto que una tierra tan maravillosa siempre parezca sucia y manchada por el nombre de ETA, porque la campaña que se hace en todo el Estado español contra los vascos es demoledora. El silencio es un precio menor que el desprecio... y hay guerras en las que yo no quiero seguir batallando. He perdido amigos y familia por defender un sentimiento propio, no una cuestión política, y el miedo que es siempre el peor enemigo ronda a menudo pro aquí. Yo he bajado los brazos de cara al exterior, por dentro seguiré sintiendo a mi manera porque lo vivido no lo borra nadie. Mis razones las tiene, mi presente también... y en el futuro seré, simplemente, un espectador más que observa la película desde la fila del fondo.


jueves, 25 de julio de 2013

Galicia, hoy me cuesta cerrar el día

 
 
 
 
 
Meiga hasta cuando las penas invaden las alegrías

 
La noche del 24 al 25 de julio del 2005 yo tenía 21 años y un billete de avión rumbo a Uruguay para la mañana siguiente. Estaba muerta de nervios y tenía dos formas de despedirme... en silencio o a carcajadas; como la callada nunca se me dio bien, me rodeé aquella tarde de casi toda mi gente en la plaza donde vamos desde siempre y corrieron las cañas en La Verdura. A un cuarto para las doce de la noche brindé por la felicidad de mis amigos hasta que llegase el reencuentro y cambié de ubicación mientras me citaba con el chico que me traía de cabeza, el plan era despedirse con un abrazo... Así, pegados y en silencio, nos pasamos diez minutos hasta que, esto no estaba en guión, el cielo se llenó de fuegos artificiales. Eran las doce de la noche más galega del año. Mis amigas, acostumbradas a vivir desde la primera fila del cine lo mejor y peor de mi, nos espiaban detrás de un árbol convencidas de que, un beso más, y el avión despegaría sin mi sentada dentro.
 
Se equivocaron. Al día siguiente atravesé por primera vez el Atlántico y entendí, de verdad, lo que supone elegir un camino y aprender a echar de menos. El dolor de las despedidas (incluso las que prometen un reencuentro al final). No sólo extrañar a la gente que quieres, a la familia, a los amigos imprescindibles, a tus rincones, a tu gente, el camino que no andarás... aprendí lo que supone echar de menos una etapa de mi misma que ese día se cerró. Crecí un poco de golpe y me hice más fuerte. Cuando uno vive algo que le remueve tanto por dentro sabe que, de una vez y para siempre, ha echado a volar.
 
Hoy, recordando aquella noche mientras las redes sociales, los medios de comunicación y cada persona que me he cruzado en el camino comenta el terrible dolor que siente hoy Galicia, no puedo evitar tener -de otra manera pero con la misma intensidad- aquella sensación a cemento gris que asegura que el pasado a veces se aleja muy deprisa.
 
Hay casualidades, tan duras, que parecen mentira... cuando el calendario anuncia fiesta y la actualidad rompe a llorar. Hoy me cuesta cerrar el día y despedir a esas personas que ya nunca volverán a estar con sus familias... esos abrazos partidos que no volverán a darse, los reencuentros que se esperaban en la siguiente estación y se quedaron entre las vías... ¡Esas personas a las que hoy, sin opción a besos ni despedida,  les han obligado a volar... a cambiar para siempre las vidas de sus familias, a seguir avanzando echando de menos y a olvidar para siempre unas rutinas que ahora se quedan vacías!
 
Un dolor que no se palia incluso con el corazón entregado que ofrece Galicia, un pueblo tan solidario que no se merece a los políticos que les dominan. La generosidad de unos profesionales, parados o en huelga, que se entregan a su vocación olvidando sus propias luchas. La tragedia es terrible y el dolor hoy convierte en densa la tristeza de Galicia.
 
Gracias por cada mensaje y cada mirada de cariño hacia esta tierra hermosa y abierta hasta cuando las lágrimas ganan a las alegrías. Galicia es aún más meiga y más valiente que nunca.  La solidaridad nos engrandece aunque hoy cueste todavía, meterse en la cama y cerrar por fin este día.





lunes, 20 de mayo de 2013

Consecuencias

Desde niña siempre me ha gustado robar de los libros aquellas frases que más me impactan, una práctica habitual en casi todos los lectores compulsivos que conozco. El detalle que lo diferencia es que, también desde niña, me dedico a esconder esas anotaciones entre otros libros, en el armario, en el bolsillo de algún pantalón...convencida de que el destino siempre me los devolverá cuando tenga algún sentido recordarme ese mensaje.

Consecuencias de creer en la magia.

Creo en las casualidades, que casi nunca lo son, más que en mi misma.  Así que mis encuentros con mis anotaciones han sido grandes consejeras, e incluso una práctica que otros amigos han hecho suyas, y que a golpe de efecto dominó ha ido funcionando entre mi gente casi como una terapia. He recibido regalos de cumpleaños en forma de notitas para abrir con el paso del tiempo, y yo también he enviado calendarios con frases sin sentido encofradas, totalmente segura de que el destino y la casualidad le darían alguna función.

Esta mañana, al abrir una caja de herramientas buscando una bombilla que devuelva la luz a mi mesilla de noche, me encontré con esto. Palabras para compartir contigo, y sobrellevar las intrigas de los lunes. Casualidad, causalidad o nada... son trozos de algún momento que vuelven para entender y disfrutar.

Consecuencias, al fin y al cabo, de seguir creyendo en la magia.




 
 
 
 
 

lunes, 15 de abril de 2013

Vocación de chanchito

 
 
 
 
 
Anoche soñé con ella, aunque hace más de ocho años que le hice esta foto en un barcito de la avenida 18 de Julio. Era otoño y llovía a cántaros en Montevideo. Eduardo y yo compartíamos una mozzarela cuando ella entró cargada con tres cajitas de inciensos. Los vendía de a uno.
 
Mientras él buscaba en el bolsillo algunas monedas para regalarme la sonrisa de una niña que ha vendido, le propuse una foto; la primera de su vida. Al verse a si misma se le congeló la inocencia, en ningún rincón de Uruguay existía una alegría más grande.
 
Todo en ella me intrigaba. Y me animé a preguntarle:
 
-¿Y tú qué quieres ser cuando seas grande?
- Yo cuando crezca quiero ser chanchito (cerdito), para estar gorda y nunca tener hambre.
 
Eduardo lo anotó en su cuaderno de bolsillo.
Yo lo guardé en mis sueños, para que regresara a escribirse ocho años después.

martes, 25 de septiembre de 2012

El precio del espectáculo


Y digo yo que rodear todo el entorno del Congreso de vallas, cubrir el cielo con una flotilla de helicópteros como si estuvieramos rememorando la II Guerra Mundial, dejar sin cobertura los móviles con inhibidores y colocar como soldaditos de plomo a cerca de 1500 efectivos... resulta un poco exagerado, ¿no? Además intuyo que no debe resultar barato este espectáculo que, por cierto, pagamos entre todos. ¡Qué inocencia la mía, que sólo he visto una multitud aparentemente tranquila, sin violencia ni armas en mano, manifestándose uno al lado del otro en aparente son de paz! Espero que pronto se nos declare la tregua a nosotros, los sufridos vecinos del barrio, y que helicópteros y sirenas nos concedan una noche tranquila... :(

sábado, 18 de agosto de 2012

Apuntes sobre África

 

 Breves anotaciones en el camino

 

 
En el aeropuerto...  
 Cuando mi abuela era muy pequeña, su familia emigró a la África negra para intentar una vida mejor. Allí vivió cerca de veinte años y de allí son todos los cuentos con los que yo he crecido. Desde niña ese continente olvidado me parece el lugar donde el mundo sigue siendo mundo... donde la naturaleza lucha consigo misma y gana siempre, donde subsisten las grandes lecciones de humanidad y de realidad. El lugar donde, sin haber estado, siempre he querido volver...

 

Recién llegada...
No llevo en Gambia ni un día y ya me planteo quedarme eternamente... Qué forma de sonreír, qué gente tan especial, qué maravilloso el sonido de la selva... He conocido al brujo del Bosque Sagrado y a sus 96 años me ha leído la mano. Dice que este viaje ya ha empezado a marcar mi destino para siempre... :)
 
 En el camino...
Y aquí estaban todas esas historias... el lugar donde los recuerdos son presente y las tradiciones te llenan de vida. Hemos recorrido la jungla en Senegal, atravesado el bosque mágico de Gambia, charlado con un chamán, compartido la sonrisa de los niños cuando se descubren en una foto, jugado con bebes leones, hicimos llorar a pequeños que ven a una persona blanca por primera vez, el espectáculo de la pesca, los proyectos de los cooperantes, las playas paradisiacas, el ferry, el safari, las niñas que agitan sus manos con sus hermanos a hombros, las noches con el cielo más estrellado del mundo... la magia, los sueños, la tierra roja donde cada día no puede ser más feliz... 
                                        
 
Gambia... la sonrisa de África
Gambia es mucho más que el país más pequeño de África. Es mucho más que su naturaleza pura, sus paisajes vírgenes, sus tradiciones y sus leyendas, su amabilidad constante, sus ritos, sus sueños, sus calles... es mucho más que las noches de la traída de la pesca que esperan cientos de familias a pie de playa, va más allá del chamán de 96 años que habita en el Bosque Mágico y te anima al futuro, que el Safari donde los leones se convierten en ternura, que las calles encharcadas de Banjul, que los niños que corren con todas sus fuerzas sólo para tocarte el corazón... Gambia es la sonrisa de África porque, simplemente, te llena de magia por dentro. Inolvidable.
 
  ... Planes
Hace unos cinco años una mujer maravillosa salida del corazón de Guinea llegó para explicarnos que era una pieza fundamental de nuestra familia... el vértice de muchas raíces que quedaban por descubrir. Esta misma mujer me escribió hace unos días, mientras yo pisaba tierra roja, que lo tengo dentro... "es el motor de aventura. Viene de la sangre, tus antepasados embarcaron en una aventura que tu contarás al mundo y en la que tú te estas embarcando". Sábado de investigación, anotaciones, fotos viejas y casualidades... Buscando al bebé de esta foto, cincuenta años después.
 

viernes, 9 de marzo de 2012

domingo, 15 de enero de 2012

Palabras con D. Manuel...



 No compartimos ideas, pero sí grandes conversaciones. 
¡Gracias por sus debates y por, sin dudarlo, contestar a mis cientos de preguntas!


En septiembre del 2008, con él sentado frente a mí, empecé a transcribir una entrevista que... cuatro años después... aún no he terminado. Y no la acabaré esta noche.. estoy segura. De aquella primera charla salí más desconcertada de lo que había entrado, convencida de que si un orgulloso ministro de Franco se sentaba en un despacho del Senado es que algo estaba pasando en el sistema democrático español. Y sí... algo había pasado: el tiempo. 

D. Manuel, lo dijo Santiago Carrillo esta noche al saber que su contrario había muerto, fue un hombre con "talento para adaptarse a los tiempos y que pese a su papel en el franquismo desempeño una labor positiva en la aprobación de la Constitución. Fue Fraga -recuerda D. Santiago siempre- quien cuando yo era un hombre muy mal visto en el país todavía me presentó en el Club Siglo XXI a algunas personas que incluso abandonaron el lugar en ese mismo momento". Porque dicen que D. Manuel nunca tuvo miedo de hacer lo que sentía. Un hombre que, pese a los amigos y a los enemigos, logró torear en primera línea de poder durante más sesenta años. Quizás no siempre fue un buen demócrata, pero sí un excelente político. 

En lo personal... Manuel Fraga me planteó decenas de contradicciones que todavía arrastro, y que me aportaron mucho. Me obligó a pensar, me exigió dudar. A él le recuerdo luchando con su propio cuerpo cansado, obligándose a madrugar enérgico, ansioso por leer antes que el mundo la prensa del día porque, decía, esa es la labor de un político de vocación: tener la necesidad de saber que pasa en la nación para pensar como mejorarlo. Pese a su caracter fuerte, sus salidas de tono, sus gestos desproporcionados y un carisma que hacía temblar por igual a empleados, periodistas y políticos... D. Manuel Fraga fue para mi un baúl lleno de historias que nunca dejaron de interesarme. Jamás se negó a contestarme a una sola pregunta y me hablaba con todo detalle de sus a veces tensos encuentros con Franco, de sus trascendentales charlas con la familia Borbón, de los abrazos, las polémicas y las bromas con Carrillo, de su relación con los suyos... y de lo único que provocaba que le temblara la voz: su pasión por Galicia. D. Manuel fue para mi mucho más que una lección de historia... un hombre que consiguió casi todo cuanto se propuso... una persona a la que, como dice de él Felipe González, "le cabía el Estado en la cabeza". Y que siempre estuvo dispuesto a compartirlo.

En cualquier caso, desde su primera gran cita con la política como ministro del franquismo en el 62 hasta su retiro como senador el noviembre pasado, Fraga siempre fue un político a tener en cuenta para su partido y para los contrarios. Y guste o no, es innegable que sesenta años de política activa, en dictadura y democracia, no se firman sin su nombre. Siempre se adaptó a los tiempos, pero nunca perdió sus referentes ni hizo nada que realmente no pensara, "jamás traicioné a mi nación y me adapté a las situaciones para defender mi vocación, la de tomar decisiones que mejorasen la realidad que en cada momento estaba viviendo España". 

  
 "Casi es preferible morir antes que arrastrar una vejez ociosa"
 
 «¡No!. No quiero que se me recuerde como un franquista. Yo era un niño cuando la Guerra Civil. No participé en la guerra ni mucho menos alenté la instauración de ese sistema de gobierno. Es más, como ministro de Información, solo contribuí a que se usase lo mejor posible. Solo cabía la posibilidad de hacer política desde dentro del sistema. Pero, ¡ojo!, nunca fui un servidor de la dictadura, sino que usé esa posición privilegiada para tratar de mejorar las cosas. Es verdad que había que hacer unas cosas que, claro, incluso llegué a lamentar, para poder hacer otras».

«Yo, calzón de lana. Así vestido, o desnudo, ocupé, con motivo del famoso baño de la playa de Palomares, la portada en The New York Times.». 

jueves, 5 de enero de 2012

Noche de Reyes



Para él son todos mis deseos de esta Noche de Reyes.
Por enseñarme tanto. Por regalarme tanto.


La Noche de Reyes siempre me ha quitado el sueño... De niña por los nervios de la ilusión, por las luces que desde la calle prometían que el cortejo real llegaba ya a mi ventana...; con los años, las noches en vela confesaban alguna que otra fiesta improvisada en Pontevedra y siempre buena compañía. Hoy, con más motivo que nunca, mi insomnio tiene una cara y un nombre. Este muñeco tiene seis años, la ilusión clavada en los ojos... y una historia tras de sí que podría llenar cientos de páginas. La realidad le ha obligado a ser adulto, y la responsabilidad que exige su vida ha hecho que su inocencia salga corriendo. Con tristeza seguramente, también con alevosía. 

Su historia, en cambio, se resume rápido. Este niño nació en Madrid y seis años después se quedó solo. Su nacimiento pedía a gritos ilusión, pero sobre todo salud. Y los deseos, aún juntando todas las fuerzas, no siempre se cumplen. A los pocos meses de nacer se le detectó una terrible enfermedad que sufren alrededor de 70 niños en España. Su caso empeoró, los tratamientos no funcionaron y una delicada situación familiar obligó a los suyos a regresar a su lugar de orígen recordando, en la distancia, que en un hospital de Madrid continúa su hijo de seis años. Él se quedó solo. Desde entonces, decenas de personas de forma voluntaria y altruista comparten su vida y su tiempo con él... hacen turnos, le llevan regalos y le arrancan sonrisas por cientos. Porque él es así, no está dispuesto a perder su sonrisa... aunque le sobren los motivos.

Hace algunos días que le convencí para que me contara un secreto: un deseo, el más fuerte, el más íntimo, el más inalcanzable. Él, mimoso, acercó su boquita para hablarme al oído y me dijo que su mayor deseo era no quedarse ni un instante solo, que siempre estuvieramos a su lado para recordarle que nunca íbamos a abandonarle. Le expliqué, diplomática y compungida, que los mayores tenemos que trabajar, que tenemos que pasar tiempo con nuestros amigos, atender las casas, que vivimos rodeados de ineludibles obligaciones... Me miró y señaló a su alrededor, resignado por mi ignorancia terrible... sin darme cuenta que él  ya tenía la fórmula para conseguir su sueño. Y me complació con el razonamiento más convicente del mundo. "Tú siempre estás aquí, -me dijo con una inmensa sonrisa-, porque encontré la forma de que cada minuto, todos, estéis a mi lado". Y me enseñó, con la ilusión atrapada entre sus manos, que todo es mucho más fácil cuando se sueña desde el corazón de un niño. Su habitación está plagada de fotos que le acompañan todo el tiempo y que recuerdan los mejores momentos que ha vivido este año; la gente a la que de verdad echa de menos, los profesionales y voluntarios incondicionales que a lo largo del 2011 le han rebozado en besos y abrazos tratando de cubrir un vacío que, en realidad, llena él solo con su capacidad para invadir la realidad de esa ilusión implacable que sólo tiene la mirada mágica de un niño.